HISTORIA

En los tiempos antiguos, el territorio que hoy conocemos como Quiroga era apenas un conjunto de tierras arenosas y dispersas llamado primero Tiopamba y luego El Arenal. A pesar de la aparente aridez, los primeros habitantes descubrieron que al cavar en la arena brotaba agua clara, suficiente para sostener la vida y permitir el asentamiento de familias valientes que confiaban en que la naturaleza proveería lo necesario. Estos pioneros trabajaban la tierra, criaban ganado y utilizaban caballos para trasladar productos hacia el altiplano y hacia regiones más cálidas, generando un constante vaivén humano y comercial que conectaba la incipiente comunidad con otros pueblos vecinos como Intag y Cotacachi.

Gran parte del territorio estaba dominado por grandes haciendas como San Martín y Cuicocha, pertenecientes principalmente a capitalistas cotacacheños y a algunos propietarios de otros lugares. En estas haciendas trabajaban indígenas y mestizos, cumpliendo labores agrícolas, de ganadería y transporte. Los trabajadores más dedicados contaban con un wasipungo, un pequeño terreno dentro de la hacienda donde podían construir su casa y cultivar alimentos para su sustento. Con el tiempo, la desmembración de estas haciendas, ya sea mediante venta, cesión o compra de terrenos, permitió que surgieran las primeras comunidades y barrios que hoy forman parte de Quiroga. Algunos indígenas pudieron comprar sus parcelas, mientras que en otros casos los hacendados cedieron tierras, creando las bases de los pueblos actuales.

El terremoto de 1868 transformó radicalmente el paisaje; casas y chozas cayeron, el cauce del río Pichaví cambió, pero lejos de destruir la comunidad, obligó a reorganizarse, consolidando el asentamiento alrededor de la iglesia donada por doña Fructuosa Morales, cuya tragedia personal le llevó a entregar su terreno para la construcción del templo que se convertiría en el núcleo de la futura parroquia. La calle Juan Montalvo surgió como primera vía y la plaza se configuró como centro de reunión, dando forma a la vida urbana inicial de Quiroga.

El nombre de Quiroga se adoptó en honor a Manuel Quiroga, prócer de la independencia del Ecuador. Según la tradición local, el nombre fue propuesto por Joaquín Rubio, un vecino cotacacheño, y aceptado por consenso entre los habitantes. Curiosamente, Manuel Quiroga nunca visitó la parroquia, por lo que el nombre es *símbolo y homenaje histórico*, no una referencia a su presencia física.

A medida que la comunidad crecía, se establecieron familias fundadoras como Terán, Haro, Arana, Sarzosa, Rubio, Vaca, Guevara y Cevallos, quienes no solo construyeron casas sino que forjaron la estructura social que permitió la consolidación de la parroquia civil en 1913. La devoción a la Virgen María Auxiliadora, las procesiones y las fiestas patronales marcaron el ritmo de la vida comunitaria, mientras que el Inty Raymi se convirtió en una celebración ancestral que vinculaba a los habitantes con la tierra, los ciclos agrícolas y la cosmovisión indígena, preservando música, danza, vestimenta y rituales tradicionales.

Los chagras, hombres de campo especializados en la crianza de ganado y manejo de caballos, surgieron de la necesidad histórica de transporte y trabajo. Organizaban caravanas, guiaban animales y participaban en las celebraciones comunitarias como el Paseo del Chagra, demostrando destreza, conocimiento del terreno y consolidando la economía y la identidad cultural de la parroquia.

La economía tradicional se basaba en agricultura y ganadería, complementada por oficios como la bisutería en San Nicolás y actividades de comercio local. Con la modernidad, el turismo en Cuicocha se convirtió en un motor importante, con la Ruta Sagrada y los circuitos de alpacas que conectan la tradición ancestral con la oferta turística contemporánea.

La historia de Quiroga también está marcada por episodios de conflicto social, como la división simbólica entre moros y zánganos, que reflejaba tensiones internas pero que fueron superadas mediante la reconciliación comunitaria y la unión en torno a símbolos religiosos y culturales. Personajes como Don Cristóbal Terán y René Flores realizaron obras comunitarias, fortalecieron la parroquia y promovieron la cultura, las tradiciones y la infraestructura, como la construcción de la sala de uso múltiple y caminos empedrados, demostrando que el liderazgo se ejerce con servicio y compromiso.

Con el paso de los años, Quiroga ha integrado modernidad y tradición: calles pavimentadas, servicios básicos, urbanización y preservación de la cultura ancestral, incluyendo fiestas, el Inty Raymi y celebraciones de caballos, asegurando que la identidad de Quiroga permanezca intacta. Hoy, Quiroga es un testimonio vivo de cómo la fe, la perseverancia y la unidad de sus habitantes han transformado un terreno arenoso en un pueblo lleno de historia, orgullo y cultura, donde cada fiesta, ritual y proyecto comunitario recuerda la memoria de sus fundadores, la participación de los chagras, la resiliencia de las familias y el valor de su herencia ancestral.

Escudo

Bandera

33.4

Superficie km²

3.440

Altura msnm

11-15

Temperatura oC

8.245

Habitantes